Esto es un tema que a mi me toca mucho, porque mi hermano perdió a su bebé en un accidente. Yo, que soy escritor de artículos, quiero contribuir con mi granito de arena a todo esto para que los bebés y los niños puedan viajar más seguros.
He estudiado durante un tiempo ciertos aspectos de la seguridad vial para que, quien lo lea, pueda mantener a sus bebés o sus hijos lo más seguros posibles mientras viajan en coche.
Si te interesa, quédate y léelo hasta el final, he sido concienzudo y espero que esto ayude a mucha gente.
Los accidentes de coche han aumentado
Cada vez vemos más noticias, tenemos más sustos, y hay más historias que terminan mal. Todo relacionado con las carreteras. Y, es que, es cierto que los accidentes de tráfico van en aumento. Y, hay muchas razones por las que estos han aumentado: el uso del móvil al conducir, el cansancio de los que conducen muchas horas, la prisa constante en la que vivimos, e incluso esa falsa sensación de control que nos dan los coches más modernos. El gran problema de hoy en día, es el exceso de confianza. El pensar que no pasa nada por mirar un momento el WhatsApp, el ir más rápido constantemente y solo reducir cuando hay radares…
Nos olvidamos de que nunca pasa nada, hasta que pasa. Vas en una caja de metal que puede incendiarse, explotar y aplastarte, a más de 120 kilómetros por hora… ¿Qué pensamos que es seguro de todo esto? ¿De verdad vale la pena confiarse? En tres segundos podemos estar debajo de un camión o cayendo por un precipicio en la montaña…
Lo que más me duele de todo esto no es solo el número de accidentes, sino quiénes salen más perjudicados cuando ocurren. Los adultos tomamos decisiones, asumimos riesgos, somos confiados e irresponsables muchas veces…. Pero los bebés y los niños no pueden hacer nada. Ellos dependen completamente de nosotros. Y cuando fallamos son ellos los que pagan las consecuencias de nuestros actos.
Es duro decirlo así, pero es la verdad: muchas muertes de niños podrían evitarse. Sé que hay accidentes inevitables. Pero una gran parte se pueden evitar si todos somos responsables. Y eso es lo que me da rabia. Porque estamos hablando de vidas que acaban de empezar. De familias que se rompen para siempre.
Cada vez que hacemos las cosas bien, pensamos que simplemente no hemos hecho nada, pero no es verdad. Cada día que cada uno de nosotros hacemos las cosas bien, la mayoría podemos volver a casa… No sabemos el horror que hemos podido evitarnos, a nosotros y a los demás.
La normativa vial para llevar a los bebés y a los niños pequeños
En España, la normativa sobre cómo deben viajar los bebés y los niños está calculada al detalle para asegurarlos lo máximo posible. Se han hecho montones de estudios, pruebas, y se ha comprobado en accidentes reales lo que realmente funciona y lo que no.
Actualmente, la ley obliga a que todos los niños con una estatura inferior a 1,35 metros utilicen el sistema de retención infantil adecuado a su talla y peso, obligatoriamente.
Además, los niños tienen que viajar siempre en los asientos traseros del vehículo, salvo algunas excepciones muy concretas. Y los bebés, sí o sí, deben ir en sillitas homologadas, bien instaladas, y colocados en sentido contrario a la marcha. Y, esto, aunque parezca algo raro, lo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en un accidente.
Por esto, tenéis que tomaros estas leyes en serio. No están para fastidiarnos sino para asegurar la vida de los que más nos importan. Ya basta de sillitas mal instaladas, cinturones flojos, bebés con abrigos gruesos que impiden que el arnés se les ajuste correctamente…
Pensáis que son cosas insignificantes, pero, en un impacto, pueden matarlos. Hay que cumplir estas leyes por nuestro bien.
¿Cuál es el asiento más seguro?
Me preocupa mucho, que tanta gente piense que el asiento del copiloto es el más seguro porque está más cerca del conductor y porque así puedes vigilar mejor al bebé. Pero para nada es así… Muchos estudios hablan que, el asiento del copiloto es el más inseguro de todos, en general. La verdad es que, el lugar más seguro para un niño es el asiento trasero, especialmente el asiento central, siempre que el sistema de retención esté bien instalado.
¿Por qué? Porque es el punto más alejado de los impactos laterales, que son los más peligrosos. En un choque lateral, los extremos del coche y quién esté en esos asientos, son los que absorben el golpe, y el centro queda algo más protegido.
Es verdad que, en los accidentes, no hay garantía absoluta, pero sí que se reduce el riesgo. Eso sí, no todos los coches permiten instalar en condiciones una sillita en esa posición, así que, si no se puede asegurar bien, es mejor que uses los asientos laterales traseros.
Pero, el dato clave para la seguridad del bebé y los niños es la orientación. Llevar al bebé en sentido contrario a la marcha es, según todos los estudios, la forma más segura de viajar durante los primeros años de su vida. Porque en un impacto frontal (que es el más común) el cuerpo del niño se reparte mejor contra el respaldo de la silla, evitando que el cuello sufra una fuerza mortal, en muchos casos, para el pequeño.
Consecuencias del latigazo cervical en los bebés
El latigazo cervical ya es algo grave para nosotros, imaginaos para ellos. Cuando ocurre un impacto, sobre todo el frontal, la cabeza tiende a salir proyectada hacia delante con una fuerza enorme. En un adulto, los músculos del cuello pueden resistir en cierta medida. En un bebé, no. Su cabeza es proporcionalmente mucho más grande y pesada, y su cuello aún está en desarrollo.
Esto significa que, en una colisión, las vértebras cervicales pueden sufrir daños severos. Daños, incluso, neurológicos, de consecuencias irreversibles, e incluso de la muerte. Y lo más duro es que, en muchos casos, las personas llevaban a sus hijos en una sillita bien colocada, pero en una orientación incorrecta…
Los golpes frontales son especialmente peligrosos por este motivo. Son los más frecuentes y los que generan mayores fuerzas de desaceleración. Cuando un bebé viaja mirando hacia delante, su cuerpo queda sujeto por el arnés, pero la cabeza sigue su inercia. El cuerpo se detiene de golpe, pero la cabeza no. Por eso insisto tanto, y lo seguiré haciendo, en la importancia de que viajen a contramarcha.
Las sillitas de coche más seguras
Que nadie elija una silla de coche por ser más barata que el resto o porque el color queda mejor con la tapicería del coche, por favor. Hay cosas que se pueden personalizar o en las que se pueden ahorrar unos euros, pero en esta, no. Tenéis que tener claro que, no todas las sillitas ofrecen el mismo nivel de seguridad.
La tienda The Baby House me dijo cuáles son los sistemas de retención infantil más seguros actualmente. Y la conclusión es que se debe elegir siempre una sillita que te permita poner al niño a contramarcha y quede bien instalada, porque hay muchas que no lo permiten. No es solo por la estructura de la silla, sino por cómo gestionan las fuerzas en caso de impacto. Lo mejor es que, muchas de estas sillitas, tienen sistemas como el ISOFIX, que se aseguran de que la sillita quede completamente ajustada e instalada.
Por tanto, no te fijes tanto en el precio como en su funcionalidad. Deben permitir que el arnés vaya bien ajustado, sin que queden holguras.
Ten en cuenta, por favor, que el bebé no debe llevar ropa que interfiera con el ajuste. La silla debe estar firmemente fijada al coche, sin movimientos excesivos. Si consigues que el bebé pueda ir bien y la silla esté perfectamente instalada y asegurada, lo tienes casi todo hecho.
Consejos extra para asegurar a tu bebé
Aquí te voy a contar unos cuantos consejos de los que se habla poco por internet, pero pueden salvarle la vida. Por ejemplo, los objetos sueltos dentro del coche. Una mochila, una botella, incluso un móvil pueden convertirse en proyectiles en caso de frenazo o accidente. Y no hace falta que el impacto sea muy fuerte. A cierta velocidad, cualquier objeto gana una fuerza suficiente como para hacerte muchísimo daño. Por eso, todo lo que no esté sujeto debería ir guardado o asegurado. (Tanto para salvarle la vida a los niños, como a los adultos).
Ya hemos hablado de esto, pero quiero insistir, porque es muy importante. En invierno, es muy común abrigar un montón a los niños antes de subirlos al coche. Pero los abrigos gruesos pueden hacer que el arnés no ajuste bien. Parece que el bebé está bien sujeto, pero en realidad hay espacio entre su cuerpo y el cinturón. En un impacto, ese espacio se convierte en movimiento, y ese movimiento en riesgo. Es mejor abrigarlos después de haberlos asegurado. En vez de ponerles un abrigo, cúbrelos con una manta de pelitos.
También hay que tener cuidado con los trayectos largos. Parar cada cierto tiempo, comprobar que el bebé está bien colocado, que no ha movido el arnés, que no está en una posición incómoda… Esto te puede evitar más de un problema. Y, por favor, lo más importante… Conduce con calma y atento. No mires el móvil y, si tienes que comprobar como está el bebé, detente en algún sitio seguro y compruébalo. No te pongas a hacer malabares para mirar por detrás mientras estás conduciendo.
Petición para ir con más cuidado
Lo siento, pero la forma en la que hacemos algo tan peligroso como conducir, no podemos seguir normalizándola… No conducimos atentos, muchos lo hacen para lucirse, otros para impresionar a los demás de lo rápido que van por ahí o por como suena su motor. Paremos de una vez… A nadie le impresiona eso, eso da miedo. Y debería de darte miedo a ti, si vas a 180, porque es la velocidad a la que te vas a matar como pase algo y, créeme que te va a dar igual entonces, si alguien se quedaba mirándote con la boca abierta al pasar.
No solo tienes que tener cuidado cuando eres tú el que llevas a un bebé en el coche. Cualquier coche puede llevar a un niño. Puede haberlo en el de al lado, en el que viene de frente, en el que adelantas. No los ves, pero están ahí, con su sillita y sus juguetes, sin saber que pueden estar en peligro. Y dependen de que todos hagamos las cosas bien. No solo de los padres, sino de todos los conductores.
Ojalá este texto no hiciera falta. Ojalá no tuviera que escribirlo. Pero mientras sigan pasando estas cosas, creo que es necesario hablar claramente e informar. Porque los niños no deberían pagar las consecuencias de nuestras irresponsabilidades, de nuestros despistes o de nuestro exceso de confianza. No deberían, pero lo hacen muchas veces. Así que, por favor, conduzcamos mejor. No por nosotros, si no por ellos.