¿Has visto esos programas de la tele súper chulos donde reforman casas enteras en media hora de programa y hacen que todo parezca súper fácil de hacer? Bueno, pues no, no lo es. En la tele lo ponen todo bien, con música, limpio, bien terminado… y, cuando mi esposo y yo lo intentamos por nuestra cuenta, nos arrepentimos a los dos días.
Teníamos una casa antigua de alquiler y quisimos hacerle algunos ajustes para que fuese más acogedora, así que le pedimos permiso a la dueña y, claro, nos dejó. Pero en vez de contratar a alguien, para ahorrarnos unos euros, intentamos hacerlo nosotros. Ojalá no lo hubiésemos hecho, descubrimos a las malas que los profesionales son muy necesarios, al igual que tener buenos materiales para hacerlo.
Déjame darte consejos para elegir a los mejores proveedores de materiales de baño:
No elijas al proveedor por ser el más barato
El primer error que cometimos mi esposo y yo fue pensar que todos los materiales eran iguales y que lo importante era ahorrar. Cuando empiezas una reforma y tienes que empezar a soltar dinero, empiezas a pensar que, cuanto más barato, mejor, y eso es un gran error.
Encontramos una tienda con precios muchísimo más bajos que todas las demás y nos emocionamos enseguida. Pensamos que habíamos encontrado el chollo del siglo. El vendedor, además, hablaba súper seguro, diciendo que los materiales eran buenísimos, que trabajaban rapidísimo y que todo era prácticamente igual que las marcas caras. Nosotros, inocentes y felices, nos lo creímos todo.
Pero no, no era para nada como nos lo vendió el vendedor. Los primeros azulejos tenían tonos de colores distintos, aunque supuestamente eran exactamente el mismo modelo. Unos parecían más blancos, otros más amarillos, y varios venían con esquinas golpeadas. Cuando el albañil los vio, nos miró con una cara de: “Madre mía, ¿dónde habéis comprado esto?”.
Intentamos reclamar y fue horrible. Llamábamos y nadie cogía el teléfono, mandábamos correos y tardaban siglos en responder. Cada persona nos decía algo diferente. Uno decía que nos mandaban piezas nuevas, otro decía que eso era normal y otro directamente parecía que no sabía ni quiénes éramos.
Por eso mi primer consejo es que entiendas que un proveedor bueno, además de venderte buenos materiales, no tiene por qué ser barato, y además también ha de responder cuando las cosas salgan mal. Porque en las reformas siempre pasa algo, siempre falta una pieza, llega algo roto o aparece un problema raro de última hora. Y tiene que haber alguien que responda.
¿Qué mirar, entonces?
• Si tienen opiniones reales de otras personas (vamos, las reseñas de toda la vida, pero que sean auténticas, que no sean compradas).
• Si responden rápido cuando preguntas algo.
• Si tienen stock de verdad y no te hacen esperar semanas.
• Si los materiales vienen bien protegidos.
• Si cumplen los plazos que prometen.
Si todo se para en una obra por culpa de un proveedor, las cosas empiezan a acumularse, porque el albañil sigue cobrando aunque no pueda avanzar, y mientras tanto tú sigues viviendo entre polvo, herramientas y cajas por toda la casa.
Recuerdo además una vez que faltaba una pieza pequeñísima para montar el lavabo nuevo, algo ridículo que cabía en una mano. El proveedor dijo que tardaría “un par de días” y tardó más de una semana. Estuvimos lavándonos los dientes en la cocina como si viviéramos de camping.
Por eso, entiende que pagar un poco más muchas veces merece muchísimo la pena. Porque barato no tiene por qué ser sinónimo de buena calidad o de profesionalidad.
Escucha al profesional que usará esos materiales
Los materiales no tienen nada que ver con que sean bonitos o no, sino con que sean funcionales y de calidad. Y quien más sabe de ellos es la persona que los va a usar, porque los usa todos los días. Da igual que sean bonitos, diferentes, de un material que nadie ha usado porque ni siquiera sabíamos que existía… lo que de verdad es importante es que duren en el tiempo, que no se rompan con solo mirarlos, y eso es lo más difícil de encontrar.
El albañil y el fontanero nos repetían constantemente que “lo importante es que luego funcione bien”, y al principio no les hacía caso porque quería cosas baratas o bonitas, pero tenían toda la razón. Había materiales que me encantaban porque eran preciosos, pero luego eran malísimos para instalar o daban problemas con la humedad. También había marcas muy famosas que luego el profesional odiaba porque las piezas tardaban siglos en llegar o porque daban averías constantes.
Un día incluso discutimos por una mampara. Yo quería una concreta porque se veía preciosa en fotos: minimalista, moderna, elegante… Pues el instalador la vio y casi se ríe. Me explicó que ese modelo daba muchísimos problemas porque las gomas se estropeaban muy rápido y las puertas se descolgaban, y me enfadó muchísimo que se portase así, ¡porque yo la quería!
Y claro, ahí tienes dos opciones:
• Escuchar al profesional.
• Ignorarlo y arrepentirte después.
Por suerte, escuchamos.
Un buen consejo que debes saber es que el albañil conoce proveedores que funcionan bien porque trabaja con ellos constantemente. Los profesionales de Lopsa, proveedores de materiales de construcción de baño, nos explican que los trabajadores de la construcción y las empresas hablan a diario, así que son los que mejor saben si los proveedores cumplen con los horarios que prometen en el envío y recepción de materiales, quién trae materiales defectuosos y a quién es mejor ni acercarse porque son unos estafadores.
De hecho, uno de los mejores proveedores que usamos parecía una nave industrial súper sencilla desde fuera, uno con el que ellos trabajaban desde hacía años, y madre mía cómo trabajaban: puntuales, rápidos, de buena calidad… la mejor opción que tuvimos, sin duda.
Por eso, una de las cosas que más te aconsejo es escuchar al profesional que contrates, porque es quien más sabe del tema. Mucho más que cualquier consejo de internet, incluso que este texto que estás leyendo.
Comprobar que tienen experiencia, no solo de boquilla, sino de verdad
Vamos a ver, esto es totalmente lógico, si te das cuenta. ¿Cuántas veces has ido a una tienda de informática, por ponerte un ejemplo, le has pedido información sobre el ordenador gamer que salió la semana pasada, y se te han quedado mirando con cara de no tener ni idea de lo que estabas hablando? ¿De verdad trabajas en una tienda de informática vendiendo ordenadores? ¿Eres nuevo, sabes algo del tema?
Pues eso mismo pasa en la construcción todos los días, y ponerle remedio es súper sencillo. No sé si alguna vez has hecho una reforma o si solo las has visto en la tele, pero que te vendan materiales buenos es lo primordial para que todo avance sin retrasos. Pero ¿cómo vas a conseguir buenos materiales así, de repente, porque quieras, sin conocer a la empresa de nada? Es el dilema de todos los que nos metemos a reformar algo.
Bueno, deberías verificar su experiencia, antes que nada. Pero verificable, porque en la experiencia también se puede mentir. Quizás seas de las buenas personas que jamás ha inflado su currículum vitae, pero te aseguro que muchas personas lo hacen a diario para conseguir un trabajo. En el mundo de las empresas también se miente, también se engaña para conseguir clientes. Hay tanta competencia que a veces es inevitable, sobre todo cuando acabas de empezar en el sector y nadie te conoce.
Pero tú no tienes que comerte el marrón de que estas personas no te cuenten la verdad, así que necesitas verificar que tienen experiencia. ¿Cómo?
Mirando su portafolio, que es una de las mejores formas de conseguir información. Las empresas suelen tener webs con trabajos anteriores, y una buena forma de verificar que tienen buenos materiales es llamando a las empresas a las que se les han vendido esos materiales que tú vas a adquirir. Puedes preguntarles si son buenos, si les ha llegado a tiempo, con desperfectos… La mejor manera de conseguir información sobre los proveedores es de clientes anteriores. Si están contentos con ellos, adelante. Si no… es hora de salir corriendo.
Una vez hecho esto, podrás descartar unas cuantas empresas… o decantarte por aquella que mejores comentarios haya conseguido.
Pedirles un material de prueba o, en su defecto, que te dejen ir con tus trabajadores de construcción a la tienda a verlos, para decidir bien
Esto puede ser un poco más complicado de conseguir, pero, si lo consigues, lo tendrás todo ganado. Este consejo me lo dio el albañil que contraté para el baño, y jamás se me habría ocurrido, pero la verdad es que es muy interesante.
Me dijo que le diese el teléfono del proveedor que habíamos escogido (que fueron dos) para que él hablase con ellos. Le hizo varias preguntas sobre los materiales que no recuerdo demasiado bien, como la porosidad, la resistencia y ese tipo de cosas, y parece que obtuvo buenas respuestas del proveedor, pero siguió sin estar satisfecho, porque aquí nadie habla mal de las cosas que vende, como es obvio. ¿Cómo va a decir una empresa que sus materiales no duran demasiado o que se rompen fácilmente?
Entonces, les pidió, para mi asombro, que mandasen un par de materiales de prueba. Nada demasiado aparatoso, un par de cm de diferentes azulejos y un par de cosas más de grifería. Como supuse, al principio se negaron. Pero el albañil se puso serio y les dijo que necesitaba corroborar por él mismo lo que su clienta estaba comprando para su casa, y que, si era necesario, en vez de enviarlo, iría él mismo en persona a verlos en su establecimiento.
Esto pareció calmarlos un poco, porque accedieron a concertar una visita con él y conmigo para enseñarnos los materiales y poder elegirlos visualmente y con el consejo del albañil. Hoy hay tantas cosas que se compran online sin poder verlas antes de comprarlas que ya estoy acostumbrada a ver el resultado solo cuando me llega a casa. Lo cierto es que sigue siendo una opción muy interesante ir con el profesional que te va a hacer la reforma al lugar del proveedor, y que, como él entiende, sea quien vea los materiales y quien nos aconseje cuál es mejor, cuál es malo o cuál encaja mejor en tu casa, por temas de humedades o lo que sea.
Por eso, habla con esa persona y pídele que te acompañe a ver materiales antes de comprar nada, y te ahorrarás un buen disgusto.
Reformar un baño no es sencillo
Todos empezamos con la idea de tener un baño de película, o ese baño que acabo de ver por la tele o en la revista que nos ha dejado con ganas de coger un martillo y darle a la pared para echar abajo los ladrillos y empezar la reforma tú mismo. Yo lo viví, y mi marido y yo nos metimos en la faena solos, pensando que podríamos hacerlo… pero no pudimos. No quiero desanimarte, de verdad, pero si no sabes de construcción, de baños, de tuberías, de azulejos… pues no puedes hacerlo. Ni aunque mires tutoriales de internet o vídeos de YouTube.
Pero sí puedes contratar a un profesional que sepa de construcción y reformas, y que este te oriente, te dé ideas, te aconseje, te ayude a escoger materiales… porque para eso están, para eso se han formado en el tema y para algo tienen toda esa experiencia a sus espaldas.