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El boom naturalista y el deseo de vivir rodeado de verde
En los últimos años, muchas personas han deseado acercarse más a la naturaleza, incluso dentro de sus casas o en sus jardines. Este interés no es arbitrario, a la gente le gusta cada vez más estar rodeados de plantas y verde, y eso se ha convertido en una forma de sentirse mejor y más conectado con el entorno.
Una razón importante es que los seres humanos tenemos lo que los expertos llaman biofilia, es decir, una inclinación natural a relacionarnos con la naturaleza. Muchos estudios demuestran que estar cerca de plantas, árboles o agua reduce el estrés, mejora el ánimo y nos ayuda a concentrarnos mejor. Por eso, quienes tienen plantas en casa o un jardín suelen sentirse más tranquilos y relajados.
La pandemia también cambió ciertos hábitos. Durante los confinamientos, muchas personas pasaron más tiempo en casa y empezaron a cuidar plantas y jardines. Esto les ayudó a pasar el tiempo y también mejoró cómo se sentían. Por ejemplo, en Estados Unidos se ha visto que alrededor del 66 % de los hogares tiene al menos una planta, y muchas personas las eligen para sentirse más relajadas y felices.
El interés por la naturaleza en el hogar también se refleja en cómo se diseñan las casas. Cada vez más se busca que las viviendas tengan espacios verdes integrados, desde terrazas y balcones con plantas hasta jardines que imitan ecosistemas naturales con flores y arbustos autóctonos. Esto además de bonito, ayuda a crear un ambiente más saludable, porque las plantas mejoran la calidad del aire y aportan sensación de frescura.
Además, la conexión con la naturaleza no solo mejora el ánimo, sino también la salud. Ciertos estudios señalan que pasar tiempo rodeado de vegetación puede reducir la presión arterial y los niveles de estrés, y favorece la concentración y el descanso. Por eso, muchas personas ya no buscan solo un lugar bonito para vivir, sino un hogar que les haga sentir bien y en equilibrio con el entorno.
El boom de acercarse a la naturaleza responde a necesidades muy humanas: sentirse tranquilos, cuidar la salud y disfrutar de espacios verdes sin salir de casa. Por eso, tener plantas, un jardín o incluso un pequeño rincón verde se ha vuelto una prioridad para muchos, llevando el bienestar de los parques y bosques directamente a nuestros hogares.
Ya no solo se mira el precio, la zona y los accesos importan muchísimo
Hoy, quienes buscan una vivienda de obra nueva, no se fijan solo en el precio por metro cuadrado. Cada vez más, se preguntan por la orientación de la casa, las vistas, el entorno y cómo se puede aprovechar el espacio exterior. La zona sigue siendo importante, por supuestísimo, pero no solo por los servicios o las conexiones: lo que rodea la vivienda también importa.
La presencia de zonas verdes, un clima que permita disfrutar del exterior o un terreno que permita crear un jardín bonito y útil es ya tan importantes como cuántas personas viven allí. Las personas valoran cada vez más poder conectarse con el exterior desde su casa: grandes ventanales, salidas directas al jardín o terrazas amplias que se comuniquen con el salón. La idea es que el paisaje y la vida diaria estén unidos, no separados.
Cuando alguien visita una vivienda, ya no solo piensa en cómo amueblar el interior. Imagina dónde pondrá la mesa al aire libre, dónde jugarán los niños o dónde sentarse para relajarse al final del día. Esa forma de pensar influye directamente en cómo se diseñan los espacios exteriores.
Por eso, el paisajismo y el diseño del jardín han dejado de ser un añadido para el futuro: se integran en la decisión de compra desde el primer momento.
Guía específica de paisajismo para propietarios de obra nueva
Elegir especies locales y resistentes al clima
No basta con elegir plantas bonitas. Lo importante es escoger especies que realmente funcionen en ese lugar, que estén adaptadas al clima, al suelo y a la cantidad de sol que reciben.
Las plantas locales son siempre una buena opción. Están acostumbradas al entorno, necesitan menos cuidados y menos riego, y desde el primer momento se adaptan mejor. Esto hace que, con el tiempo, el jardín se mantenga bonito y saludable sin convertirse en una carga.
También es importante elegir plantas que resistan bien tanto el calor como el frío, según la zona. Así se evita tener que cambiar plantas cada temporada y el jardín puede crecer y consolidarse con los años.
Otro aspecto que ayuda a que el jardín sea atractivo es combinar diferentes alturas y volúmenes: arbustos, árboles pequeños y plantas tapizantes. Esta mezcla da vida al espacio y evita que se vea plano o monótono.
Elegir bien las plantas desde el principio hace que el jardín sea más fácil de cuidar y se mantenga bonito por mucho tiempo. Por eso, lo mejor es pensar en el clima, en el suelo y en las plantas resistentes, porque ayuda a que el jardín sea agradable, útil y fácil de mantener todo el año.
Integrar jardines y terrazas con la orientación solar de la casa
Aquí es donde muchas personas se equivocan: colocan zonas de descanso sin tener en cuenta dónde incide el sol y dónde se generan las sombras, y ese detalle puede cambiar por completo la forma en que se disfruta el espacio exterior.
Por eso, el primer paso debería ser analizar la orientación de la vivienda. Saber por dónde sale y se pone el sol permite decidir con criterio dónde ubicar la zona de estar, la mesa exterior o las plantas que necesitan mayor exposición lumínica.
Desde Azalea Properties, responsables de promociones de obra nueva en Alicante y con más de 35 años de experiencia desarrollando hogares sostenibles y de calidad en ubicaciones privilegiadas, recomiendan estudiar detenidamente la orientación antes de diseñar el jardín, con el objetivo de aprovechar al máximo la luz natural durante todo el año.
Si una terraza recibe sol intenso por la tarde, será necesario incorporar pérgolas, toldos o arbolado que genere sombra y mejore el confort térmico. En cambio, en zonas más frescas y con menor exposición solar, conviene elegir especies vegetales adaptadas a esas condiciones.
Diseñar teniendo en cuenta el recorrido del sol permite crear espacios exteriores realmente funcionales, pensados para disfrutarse a diario y no solo para resultar atractivos en una fotografía.
Combinar estética moderna y confort natural
Cuando pienso en un jardín para una vivienda nueva, busco que tenga una línea moderna, pero sin perder del todo la sensación de naturaleza real. No se trata de llenar todo de piedra y líneas rectas, ni de crear algo que parezca descuidado, la idea es encontrar un equilibrio entre orden y naturalidad.
Me fijo mucho en los materiales: caminos de grava, madera tratada, zonas de césped combinadas con plantas. Todo organizado, pero sin que se vea artificial. Este tipo de detalles hacen que el jardín sea agradable y fácil de mantener, sin renunciar a su carácter natural.
También es importante que haya zonas de descanso cómodas. Bancos integrados, rincones con sombra o espacios para sentarse sin sentirse expuesto al centro del jardín. Así, el espacio exterior se convierte en un lugar donde realmente apetece estar, no solo en una zona decorativa.
Lo mejor es que el jardín acompañe a la vivienda y tenga la misma línea de estilo. Que sea bonito y funcional, práctico y cómodo, un lugar donde apetezca pasar tiempo al aire libre.
Uso de agua, iluminación y muebles de exterior para crear “habitaciones al aire libre”
El jardín deja de ser solo plantas cuando añadimos agua, iluminación y muebles, y empieza a convertirse en una verdadera “habitación al aire libre”. Gracias a estas cositas, se convierten en un espacio donde poder disfrutar de verdad de otras actividades que no te habías planteado.
Por ejemplo, poner pequeños puntos de agua, como una fuente, un estanque sencillo o un sistema de riego bien pensado, ayudan a crear un ambiente agradable. De esa simple forma, tienes un jardín con un punto de agua mágico para refrescarte.
Otra buena idea es colocar luces bajas en los caminos, focos suaves en los árboles o puntos de luz en las zonas que tú sabes de antemano que son más oscuras, porque así, podras usar el jardín por la noche. Eso cambia mucho la sensación del espacio y lo hace más acogedor y seguro.
Por último, también te aconsejo meter algún mueble de exterior que sea bonito y acompañe al entorno. Es fundamental que sean resistentes al clima, cómodos y fáciles de mantener. Por ejemplo, puedes poner mesas amplias, sillas confortables y sofás de exterior, porque así puedes usarlo para comidas, reuniones o relajarte.
Cuando se cuidan estos detalles, el jardín deja de ser solo verde y se convierte en una parte más de la casa, cómoda y lista para disfrutar todo el día y todo el año.
Crear zonas diferenciadas dentro del jardín
Se pueden crear áreas para descansar, comer, jugar o simplemente para pasear. Esta separación se puede conseguir con plantas, caminos o pequeños cambios de nivel, y ayuda a que el jardín se vea más grande y organizado. Cada zona puede tener una función clara, lo que hace que se use mejor y resulte más cómodo para quienes lo disfrutan.
Además, esta organización facilita el mantenimiento, porque cada parte tiene sus propias plantas y necesidades. No es lo mismo cuidar césped que arbustos o flores.
Tener zonas diferentes hace que el jardín sea práctico y agradable, donde se pueden hacer varias cosas sin que todo se mezcle y manteniendo el orden.
Consejos para mantener el jardín desde el primer día
- Planifica según el tiempo disponible: Antes de diseñar el jardín, piensa en cuánto tiempo puedes dedicar al cuidado. Evita esos espacios que requieran atención constante si no quieres invertir muchas horas.
- Elige plantas resistentes: Prefiere especies que se adapten al clima y al suelo, que necesiten poco riego y sean fáciles de mantener.
- Instala sistemas de riego automático: Facilitan el riego y aseguran que las plantas reciban agua de forma regular sin que tengas que preocuparte cada día.
- Selecciona materiales fáciles de limpiar: Caminos, mobiliario y zonas de descanso deben ser prácticos y sencillos de mantener.
- Evita zonas complicadas: Arbustos que requieran poda constante o plantas delicadas pueden generar más trabajo del necesario.
- Piensa en la organización: Planifica el acceso al agua, dónde guardar herramientas y cómo facilitar las tareas básicas como barrer, regar o podar.
- Diseña con sentido práctico: Un jardín bien pensado no solo se ve bonito, también se mantiene fácilmente y sigue siendo agradable durante todo el año.
Consejos para aprovechar desniveles y características del terreno
- No ocultes las pendientes: Usa las irregularidades del terreno a tu favor en lugar de intentar nivelarlo todo.
- Crea zonas elevadas: Aprovecha los desniveles para colocar áreas de descanso o jardines elevados que aporten interés visual.
- Incorpora muros de contención o escalones: Pequeños muros o escalones pueden dar personalidad y funcionalidad al jardín, facilitando el acceso a diferentes niveles.
- Separa áreas de forma natural: Los desniveles ayudan a dividir el espacio sin necesidad de vallas grandes o estructuras artificiales.
- Saca partido del terreno existente: Trabajar con lo que ya ofrece el terreno suele ser más fácil, más económico y da mejores resultados que modificarlo completamente.
Aprovecha el exterior para hacer vida social en familia
Sinceramente, me preocupa cómo nos estamos dejando atrapar por la tecnología. Pasamos más tiempo frente a pantallas que juntos, y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de lo lejos que nos hemos ido separando, incluso de nuestra propia familia. Nos hablamos menos, nos vemos menos, y cuando lo hacemos, estamos pendientes del móvil o de lo que ocurre fuera de casa. Es agotador.
Cada vez noto más que ni siquiera las fiestas familiares consiguen reunirnos de verdad. Estamos sentados juntos, pero cada uno en su mundo. Nos estamos aislando de quienes deberíamos querer cerca, ignorando lo único que realmente importa: la gente con la que compartimos nuestra vida.
Por eso, miro mi jardín y veo una oportunidad. Estos espacios exteriores no son solo césped o plantas, son lugares donde podemos reconectar. Unas barbacoas, un café en la terraza, charlar sin prisas… ahí es donde la familia vuelve a encontrarse. No hay excusas, no hay pantallas que distraigan; es un momento para hablar, reír y simplemente estar juntos.
He aprendido que, si no cuidamos estas pequeñas oportunidades, las dejamos pasar y luego nos arrepentimos. La vida social en familia no se recupera sola, hay que salir al exterior y hacerla realidad. Porque al final, lo único que tenemos de verdad no son los gadgets ni las redes, sino nuestra familia y el tiempo que decidimos compartir con ella.