Los principios del desarrollo sostenible son quizás los más importantes en cualquier producción actual. Y también en la industria arquitectónica. El mundo debe finalmente aprender a construir casas de una manera que no dañe el medio ambiente, sino que lo beneficie.
A continuación, explicamos qué es el diseño arquitectónico sostenible, en qué se diferencia del diseño ecológico y cómo aplicar sus principios aquí y ahora.
Desarrollo sostenible y Arquitectura
El desarrollo sostenible es un conjunto de medidas destinadas a satisfacer las necesidades humanas actuales, preservando al mismo tiempo el medio ambiente y los recursos. Significa garantizar que las personas puedan obtener lo que necesitan y desean, tanto ahora como en las próximas décadas.
El concepto de «desarrollo sostenible» surgió en la década de 1980. En 1983, las Naciones Unidas convocaron por primera vez la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo para debatir cuestiones ambientales a nivel mundial, un tema que sigue vigente hoy en día.
La preocupante fecha de 2030 se menciona cada vez más en las noticias modernas. Los estudios demuestran que si no se toman medidas radicales en los próximos 10 años para cambiar a fuentes de energía alternativas y detener el aumento de CO2 en la atmósfera, las consecuencias del colapso climático serán irreversibles.
El medio ambiente se ve afectado por numerosos factores: desde la producción industrial activa y un sistema de transporte sobrecargado hasta la deforestación y la contaminación marina. La industria de la construcción es responsable del 40 % de la contaminación del aire y del agua potable, del cambio climático y de la cantidad de residuos que llegan a los vertederos. Y, por supuesto, no se puede ignorar esto.
Por ello, se están creando estándares y certificaciones estrictas en el ámbito de la arquitectura. El primer estándar, Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED), se desarrolló en 1993. Le siguieron muchos otros estándares de certificación: el británico BREEAM, el estadounidense WELL y Fitwel, entre otros. La arquitectura (aunque no muy rápidamente) está evolucionando hacia un enfoque ecológico.
Arquitectura sostenible vs. arquitectura verde
Los términos arquitectura verde/eco y arquitectura sostenible se utilizan a menudo en el ámbito arquitectónico. Ambos enfoques abordan cuestiones ambientales (por ejemplo, la contaminación atmosférica y la gestión de residuos), pero su enfoque es diferente:
- Arquitectura verde: los problemas que enfrentamos hoy.
- Arquitectura sostenible: la perspectiva a largo plazo y el futuro del planeta
La arquitectura verde consiste en crear infraestructuras flexibles y energéticamente eficientes. El objetivo principal es minimizar el impacto en el medio ambiente y el ecosistema. El desarrollo del diseño ecológico requiere una gran atención a la selección de materiales y su funcionalidad, para no agotar los recursos naturales disponibles.
La arquitectura sostenible se centra en minimizar el impacto negativo en el medio ambiente y mejorar el rendimiento general del edificio. El objetivo principal es consumir la mínima cantidad de recursos no renovables, reducir los residuos y crear un entorno funcional y productivo.
Un ejemplo de arquitectura verde es el proyecto Jackfruit Village (Hanói, Vietnam), desarrollado por el estudio de arquitectura 1+1>2. Aquí se fortaleció la simbiosis de elementos clave: las personas, la vegetación local, la topografía y los paisajes acuáticos.
Las casas de este pueblo están construidas con materiales ecológicos (por ejemplo, ladrillos crudos) y los techos están cubiertos de juncos que retienen la radiación ultravioleta. El sistema de alcantarillado también está muy bien diseñado: cada casa está equipada con una fosa séptica ecológica de cinco cámaras.
Dentro del complejo hay huertos y estanques, por lo que los residentes disponen de alimentos orgánicos frescos a diario.
Un ejemplo de arquitectura sostenible es la incineradora de residuos CopenHill en Copenhague, Dinamarca, diseñada por BIG. La instalación utiliza tecnología de valorización energética de residuos, lo que significa que el proceso de combustión produce electricidad y calor.
Además del complejo de incineración de residuos, este edificio alberga un polideportivo. También hay una zona verde, un espacio accesible para todos, donde se puede pasear y contemplar la ciudad desde arriba.
La introducción de estándares ambientales beneficia a las personas y al medio ambiente, pero no solo a ellas. También es importante para estimular el desarrollo de tecnologías innovadoras, negocios y la economía. Debido a la mayor complejidad del proceso de diseño y construcción, los apartamentos en estos edificios son aproximadamente un 10 % más caros. Si bien estas tecnologías aumentan el presupuesto de construcción, reducen drásticamente los costos operativos. Y este es el valor que la gente está dispuesta a pagar.
4 principios de la arquitectura sostenible
En la práctica arquitectónica, existen varios principios de sostenibilidad que pueden aplicarse al diseño. Los diseñadores Mar Studio, nos nombran los más importantes:
1. Adaptación de la arquitectura. Esto significa diseñar edificios que interactúen con el entorno y puedan cambiar según el desarrollo de la ciudad, su situación económica y ambiental. Las principales características de este tipo de arquitectura son la flexibilidad, la multifuncionalidad y la capacidad de actualización.
Un ejemplo notable de adaptabilidad es la conversión de antiguas fábricas, hangares, iglesias y almacenes en edificios residenciales o públicos. Sin embargo, un enfoque más moderno se da cuando las posibilidades de conversión del edificio ya forman parte de la fase de diseño.
Para ello, es importante crear una distribución abierta o modular que facilite el futuro cambio de función del edificio. Este método puede utilizarse para crear una variedad de objetos, desde salas de exposiciones y estadios hasta edificios de apartamentos.
2. Uso de recursos. La reutilización puede afectar no solo al edificio en sí, sino también a materiales, mobiliario, decoración, luminarias y recursos naturales. Este enfoque beneficia al medio ambiente y al presupuesto del proyecto.
Existen numerosos ejemplos de reutilización de contenedores de transporte, chapas de hierro, estructuras metálicas y tuberías de hormigón en proyectos arquitectónicos de vanguardia. Este enfoque también ha ganado terreno en el diseño de interiores: el mobiliario vintage y los detalles interiores «antiguos» son una tendencia fuerte.
3. Uso de materiales sostenibles y renovables. En la práctica arquitectónica, es importante utilizar materiales sostenibles, ya que pueden reducir el coste del proyecto al ahorrar en transporte, procesamiento y eliminación de residuos de construcción.
Estos pueden ser materiales no tóxicos producidos con tecnologías sostenibles o reciclados con un consumo energético mínimo. Otra tendencia es el «retorno a la naturaleza»: el uso de tecnologías consideradas tradicionales en la región. También es importante utilizar recursos renovables como la madera o la arcilla en la construcción. Un principio fundamental es que estos materiales deben ser fácilmente compostables o provenir de fuentes renovables.
4. Eficiencia energética. Según las estadísticas, los proyectos de construcción representan aproximadamente el 40 % del consumo energético. Esto significa que los edificios industriales y residenciales se están convirtiendo en una de las principales fuentes de emisiones de CO2 a la atmósfera. Una de las tareas de los arquitectos es reducir estas cifras.
Ya existen numerosas tecnologías que ayudan a aumentar la eficiencia energética de los edificios. En primer lugar, los edificios modernos pueden producir energía, reduciendo así el consumo de calefacción y luz. Para ello, se utilizan paneles solares, energía eólica o geotérmica. En ocasiones, un edificio puede ser completamente neutro energéticamente: produce y consume energía, y eso es suficiente.
En segundo lugar, las técnicas arquitectónicas y de ingeniería ayudan a adaptar un edificio a su entorno para reducir su consumo energético. Por ejemplo, las fachadas abiertas en el lado sur y los techos transparentes son importantes para que entre más luz.
En ocasiones, una inclinación y orientación especiales de los muros pueden ayudar a optimizar el uso de la energía solar y eólica (y a ahorrar en electricidad y ventilación). Si se instalan ventanas con apertura automática, el edificio se ventilará naturalmente y no se sobrecalentará. Otra técnica de ingeniería es la doble fachada, que permite la retención del calor y la ventilación.
¿Por qué no toda arquitectura sostenible es realmente sostenible?
Es importante utilizar tecnologías sostenibles. Al mismo tiempo, es necesario comprender cómo, dónde y por qué hacerlo.
Pongamos un ejemplo: una persona construyó una casa de lujo en una zona verde remota, se mudó allí, pero regresa a la ciudad todos los días en coche. Al calcularlo todo, resulta que, desde un punto de vista ambiental, vivir en esta casa es peor que vivir en un rascacielos urbano convencional, pero en una zona con infraestructura desarrollada.
La razón es que, para construir esta casa ecológica y conectarla a las comunicaciones, fue necesario adentrarse en la naturaleza virgen, traer materiales de construcción y enterrar la basura en algún lugar. Además, la gente conduce coches a diario, lo que (muy probablemente) deja una huella ecológica considerable.
Un ejemplo similar puede ser la exposición Expo 2020 en Dubái, donde se intervino en la naturaleza (aunque en el desierto) y han desaparecido pabellones increíblemente grandes. El consumo energético y las obras de infraestructura que conlleva dicha construcción son poco sostenibles. Sin embargo, existen algunos inconvenientes.
En primer lugar, la Expo 2020 se está construyendo con soluciones arquitectónicas y técnicas modernas y sostenibles, lo cual supone una gran ventaja para la sostenibilidad. En segundo lugar, todos estos pabellones no se demolerán tras la exposición, sino que se reutilizarán.
Por lo tanto, al calcular la sostenibilidad de un proyecto, es importante tener en cuenta una perspectiva más amplia: considerar no solo la sostenibilidad del edificio hoy, sino también su vida útil dentro de 10, 20 o 50 años. En este caso, el futuro debe basarse en el presente.