Odontología emocional para mejorar la relación odontólogo – paciente

Odontología emocional para mejorar la relación odontólogo – paciente

La relación entre los odontólogos y pacientes suelen ser muy tensas por el temor que la especialidad genera en la gente. No obstante,  hay muchas maneras de crear relaciones positivas entre ambas partes; una de las formas más efectivas para que esto se de, es la odontología emocional.

El principal motivo por el cual las personas alargan sus visitas al dentista es el miedo que producen las intervenciones odontológicas. Es importante que entendamos que esta situación es compleja y que disminuir esta sensación de temor es progresiva y depende mucho de cómo se aproxima el especialista al paciente, puesto que él es el responsable de hacer sentir cómodo y seguro a quien se pone en sus manos.

Si bien es cierto que el paciente tiene mucho trabajo que hacer para superar estos miedos y que pueda hacerse cargo de su salud bucodental de la forma correcta, es fundamental que se haga un trabajo mancomunado entre ambos, pues es la única forma de que el paciente reciba la atención que necesita y que el odontólogo pueda cumplir con sus obligaciones en el cuidado de los mismos.

Para entender esta nueva manera de percibir la odontología existen ciertas particularidades importantes que deben destacarse y que según los especialistas de la  Clínica Dental Equipo de la Torre, representan una herramienta cada día más utilizadas por parte de los dentistas en pro de mejorar la percepción de los pacientes de una rama que genera tanta ansiedad y preocupación.

Esta nueva forma de entender la profesión odontológica se basa en la capacidad de los profesionales de conocer y gestionar tanto sus emociones como la de sus pacientes, si esto se logra, el resultado será unos tratamientos dentales exitosos y una mejoría evidente en relación al temor al dentista.

Para practicar esto, es esencial que el especialista tenga en cuenta los pilares fundamentales de la inteligencia emocional, que podemos definir como un conjunto de habilidades que una persona adquiere por nacimiento o aprende durante su vida.

Este tipo de inteligencia no consiste en alterar la capacidad de generación de emociones con respecto a diferentes estímulos del entorno, sino que se relaciona más con la reacción que una persona tiene frente a ellas, que muchas veces son más impactantes que las emociones que desencadenan esta acción. En este caso, el dentista es el encargado de encauzar tanto las emociones propias, como las del paciente, para lograr buenos resultados en la intervención odontología. Partiendo de allí, es importante conocer cuales son los pilares de la inteligencia emocional:

  • Percepción de nosotros mismos: es la capacidad de identificar la relación entre nuestros pensamientos, sentimientos y conductas. Es estar conscientes de lo que pensamos, sentimos y hacemos en un momento dado y de por qué pensamos, sentimos y hacemos eso.

Distinguir qué estás sintiendo y por qué es la base de la inteligencia emocional. Si una persona se conoce bien, podrá separar la emoción de la ilusión, el enojo de la rabia y así sucesivamente. Nadie debe reaccionar de manera exagerada ni por debajo de lo necesario cuando se requiere ser decisivo, de lo contrario es imposible mantener relaciones estables, sanas y productivas.

  • Poder regular las emociones: Una vez que estás consciente de lo que sientes y porqué, puedes empezar a manejar tus emociones correctamente. No se trata de ser frío y calculador, se trata de regular tus reacciones para generar confianza en los demás, incluso cuando se necesita exaltar los ánimos.

La manera en la que se emite un punto de vista, en qué momento se hace y con qué intención es fundamental para triunfar en la vida. La autorregulación funciona como un termostato de tus emociones, te controla cuando estás a punto de perder el centro y te provoca cuando se requiere inyectar más energía.

  • Expresarse con asertividad: es la capacidad de expresar nuestras emociones y comunicar nuestras necesidades de manera tal que se nos facilite satisfacerlas, mientras construimos relaciones armónicas con los demás.
  • Empatía interpersonal: es la capacidad de crear y cultivar relaciones positivas con los demás, basándonos en escucharlos con concentración, sin juzgarlos, y escuchándolos para comprender sus sentimientos y pensamientos, más allá del trato verbal. La empatía no es otra cosa que la habilidad de entender cómo se sienten las personas, y deducir cómo te sentirías tú si estuvieras en su situación.

No quiere decir que se apruebe o acepte el comportamiento de alguien más, pero al saber qué lo motiva, por qué razón actúa de alguna manera específica y qué se puede hacer para cambiar o estimular su comportamiento, obtendrás herramientas muy útiles a través de la empatía que esta información te confiere.

  • Tomar decisiones con más fluidez: es la capacidad de reconocer los conflictos y poder solucionarlos para facilitar nuestras acciones hacia el futuro. Es aprender que nuestras decisiones también dependen de nuestra capacidad de aceptar los errores de los demás y saber perdonarlos.
  • Manejar el estrés: es la capacidad de saber llevar nuestras emociones. Es saber que nosotros no las elegimos, pero si las podemos controlar para que tengan efectos positivos sobre nosotros. Es aprender a tener confianza en uno mismo y sobreponerse a las caídas.
  • Motivación: Las personas con inteligencia emocional elevada se motivan por factores internos que dependen exclusivamente de ellos. Establecer metas de acuerdo a intereses y objetivos a mediano y largo plazo es un síntoma de una inteligencia emocional elevada.
  • Socializar de forma positiva: La última pieza en la estructura de la inteligencia emocional es la sociabilidad, esta habilidad es la que permite interactuar en sociedad de manera exitosa; aprovechar las oportunidades que se generen a través de las relaciones y enriquecer la vida de los demás con tus aportaciones es una señal de inteligencia emocional alta.

Ventajas de la inteligencia emocional en odontología

Que los profesionales de la especialidad traten a sus pacientes basándose en la odontología emocional tiene una serie de beneficios que afectan a las dos partes en los siguientes aspectos:

  • El paciente olvida el miedo al dentista: La odontofobia o el miedo al dentista es un problema reconocido por la Organización Mundial de la Salud y por diversas sociedades e instituciones de odontología de todo el mundo como un trastorno con implicaciones negativas para la salud de la persona, al tratar a los pacientes de una manera más cercana, el miedo disminuye y los resultados son mejores para su salud.
  • Ayuda a gestionar situaciones complicadas: Este tipo de odontología ayuda también a gestionar situaciones complicadas que se puedan presentar dentro de la consulta, como pacientes con odontofobia o casos en los que se niegan a realizarse procedimientos necesarios.
  • El paciente se siente partícipe del tratamiento: Gracias a las últimas técnicas digitales y de realidad virtual 3D, el paciente se siente partícipe del tratamiento. El paciente puede ver en su propia boca el resultado final del tratamiento antes de comenzarlo, de esta forma, el paciente puede ver y opinar sobre ella, por lo que la visión real de la provoca en él una reacción afectiva y emocional.

Todo esto se traduce en que el dentista ha de escuchar las necesidades del paciente para llevar a cabo el trabajo de la mejor forma posible, ya que los profesionales deben ser capaces de transmitir confianza y tranquilidad a sus pacientes, de manera que estos puedan sentirse seguros en sus manos. Y es que cuando se trata de mejorar la atención de los odontólogos, muchas veces se comete el error de no dar el trato personalizado que el paciente merece y necesita, pues cada persona es diferente y tienen formas de comunicarse distintas, por lo que el especialista no puede tratarlos y comunicarse con todos de la misma manera.

Lo fundamental es que los dentistas no pongan el piloto automático a la hora de atender a sus pacientes aprendiendo a ahondar en sus problemas y en cómo ayudarlo de forma integral para poder solucionarlo. Un odontólogo que cumpla con las siguientes pautas, es un profesional que aplica progresivamente los pilares de la inteligencia emocional:

  • Debe mirar a los ojos tanto cuando el paciente es quien habla, como cuando el dentista lo hace.
  • Personalizar el trato al paciente.
  • Preguntarle al paciente qué le ocurre, escuchar con atención las respuestas y partir de allí para poder crear el plan de tratamiento.
  • Atenderle sin prisa, no mirar el reloj mientras nos habla y dedicarle el tiempo que sea necesario, tanto en el proceso de la intervención odontológica, como en el proceso de comunicación previo y luego de ella.
  • Tener en cuenta el lenguaje no verbal, pues este comunica tanto como las palabras.
  • La atención durante la comunicación entre ambos, así como durante los procedimientos es fundamental para que el paciente sienta que verdaderamente se le está tomando en cuenta.

La odontología emocional juega un papel importante en cómo es la relación entre los dentistas y sus pacientes, de manera que ambos puedan alcanzar sus objetivos de mejorar la salud bucodental, basados en un trabajo conjunto, la comunicación y la empatía, pues se tendrán mejores resultados si se logra una relación en la que ambos confíen uno en el otro y puedan remar en la misma dirección.

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